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Deficiencia de hierro en el embarazo: síntomas, riesgos y cómo prevenirla

El hierro es clave para el desarrollo del bebé y el bienestar materno. Conoce por qué su deficiencia es tan común, cómo se manifiesta y qué medidas prácticas puedes tomar para prevenirla o tratarla a tiempo.

Por Mamarama

La deficiencia de hierro es una condición silenciosa pero muy común que afecta a millones de mujeres en el mundo. Se estima que 605 millones de mujeres entre los 15 y 50 años viven con anemia por deficiencia de hierro, y durante el embarazo esta vulnerabilidad aumenta: 4 de cada 10 mujeres embarazadas tienen niveles bajos de hierro.

En una etapa en la que el cuerpo demanda más nutrientes que nunca, conocer, detectar y tratar esta condición a tiempo es una forma esencial de proteger la salud de la mamá y del bebé.

El hierro es indispensable para producir hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en la sangre. Durante el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta para nutrir y proteger al bebé en crecimiento; por eso, el cuerpo necesita más hierro que nunca.

Cuando las reservas de hierro no son suficientes, aparece la anemia por deficiencia de hierro, una condición frecuente que puede confundirse con el cansancio normal del embarazo.

Sin embargo, su impacto puede ser significativo, ya que la anemia materna se relaciona con:

  • Parto prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Mayor riesgo de infecciones
  • Preeclampsia
  • Mayor probabilidad de hemorragia obstétrica
  • Alteraciones en el desarrollo neurocognitivo del bebé

Como parte de la campaña “Toma al Hierro en Serio”, de CHINOIN Productos Farmacéuticos, el ginecólogo Dr. Zigor Campos Goenaga, del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO), explica:

La deficiencia de hierro puede pasar desapercibida porque sus síntomas se confunden con algunas de los típicos del embarazo:

  • Cansancio (en este caso suele ser extremo)
  • Debilidad
  • Mareos
  • Caída de cabello
  • Irritabilidad

La OMS estima que un cuarto de la población mundial tiene anemia, y en más de la mitad de los casos se debe a deficiencia de hierro. En mujeres embarazadas, la prevalencia es aún mayor.

De acuerdo con Mayo Clinic, algunas causas frecuentes son:

  • Aumento natural de la necesidad de hierro en el embarazo.
  • Pérdidas de sangre previas (como menstruaciones abundantes).
  • Dieta insuficiente en hierro.
  • Malabsorción de nutrientes.
  • Embarazos muy seguidos o embarazos múltiples.

La única manera de saberlo es con estudios de laboratorio, como la cinética de hierro en sangre, y principalmente la ferritina, cuyo valor adecuado es mayor de 30 ng/ml, refiere el Dr. Zigor Campos, y enfatiza:

Por eso, lo ideal es hacer estudios:

  • Antes del embarazo, si es posible.
  • Una vez por trimestre durante el embarazo.
  • Siempre que existan síntomas persistentes.

El tratamiento depende del nivel de deficiencia:

  • Suplementos orales de hierro, que suelen ser la primera opción.
  • Hierro intravenoso (IV), una alternativa eficaz y segura para reponer reservas de forma más rápida, especialmente en casos moderados o graves.

El tratamiento adecuado debe guiarlo siempre el profesional de salud que acompaña el embarazo.

Además de las vitaminas prenatales que contienen hierro, la alimentación juega un papel importante, por eso hay que privilegiar alimentos en el embarazo como:

  • Carne roja magra
  • Pollo y pescado
  • Verduras de hoja verde (espinaca, acelga, kale)
  • Leguminosas (lentejas, frijoles, garbanzos)
  • Cereales fortificados

Para mejorar la absorción:

  • Combinar el hierro con alimentos ricos en vitamina C (fresas, naranja, jitomate).
  • Evitar tomarlos junto con calcio, ya que disminuye la absorción.

El embarazo requiere energía, tranquilidad y fuerza; el hierro es una pieza clave para lograrlo, por eso, si estás embarazada o planeas estarlo, acércate a tu profesional de salud. A tiempo, todo se puede prevenir y tratar.

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