En el último mes del año, cuando todo es prisas y agotamiento, Soft December puede ayudarte a simplificar, priorizar y reconectar con lo que realmente importa para cerrar el año con calma.
Por Nonantzin Martínez
Diciembre es un mes peculiar. A muchos (nos) encanta, a otros les agobia, porque los días se llenan de invitaciones, festivales, compromisos laborales (léanse posadas, intercambios comidas, cenas), reuniones con amigos, visitas familiares, compras y pendientes que parecen multiplicarse, y el tiempo para cumplir con todo simplemente no alcanza.
Independientemente de cómo cada quien viva la Navidad, desde lo religioso hasta lo emocional o lo cultural, diciembre es convivencia, porque en ninguna otra época del año concentra tantos encuentros sociales como en esta.
Y a la agenda social, ya de por sí llenísima, hay que sumarle las vacaciones escolares y los viajes que, aunque suene como algo que estabas esperando todo el año, también agregan logística, más gastos y la presión de cerrar el año laboral sin dejar pendientes para enero.
Además de ser el mes que se va más rápido, diciembre suele convertirse el mes en el que más gastamos, que más nos exigimos y que más nos saturamos emocionalmente.
Por eso, no es raro que, entre compromisos, listas infinitas y expectativas (propias y ajenas), muchas personas, especialmente las mamás, que sostienen gran parte de la agenda emocional y operativa del hogar, terminen diciembre con la sensación de haber corrido un maratón sin tiempo para respirar.
¿Hay algo que podamos hacer para aligerar esta carga de pronto abrumadora? ¿Qué tal poner en práctica un Soft December, que no es más que una bajar el ruido, suavizar el ritmo y recuperar el sentido real de la temporada?
¿De qué va “Soft December”?
Soft December es una postura frente al mes más intenso del año; una invitación a desacelerar cuando todo alrededor empuja hacia la velocidad, el exceso y la prisa. Es permitirte soltar el “tengo que” y abrazar el “quiero y puedo, hasta donde me es posible”.
Porque diciembre no tiene que sentirse como una carrera, si no como un verdadero apapacho al corazón. O al menos eso es lo que deseamos sentir y lo que, seguramente, queremos transmitir a nuestros hijos.
Por qué diciembre abruma tanto
Aunque diciembre lo asociamos con alegría, fiesta y conexión, también es un terreno propicio para el estrés y el desgaste emocional. Razones sobran:
- Sobrecarga de compromisos. A más eventos, menos descanso.
- Presión financiera. Regalos, cenas, intercambios, viajes y extras que se acumulan.
- Cierres laborales intensos. El famoso “dejar todo listo antes de apagar la computadora”.
- Pendientes personales. Trámites, compras, limpieza profunda y organización.
- Expectativas familiares. La decoración “perfecta”, la magia navideña para los hijos, etc.
- Emociones acumuladas. Nostalgias, duelos, cansancio del año, ganas de cerrar ciclos.
Antes de que las emociones exploten y las cargas se vuelvan insostenible, convendría replantearnos, desde el día uno, el diciembre que queremos: uno caótico en al búsqueda de «lo perfecto», o mejor un Soft December, que claro que también puede ser perfecto, y hasta liberador, si pensamos que de lo que se trata es disfrutarlo y no de sufrirlo.
Cómo vivir un diciembre más suave (y más tuyo)
Con un Soft December no tienes por qué renunciar a la temporada, sino, en realidad, recuperar su magia: Hacer todo más tranquilo pero con más intención.
Estas claves te pueden ayudar a elegir y a o llenarte de caos:
- No necesitas decir que sí a todo. Una posada puede ser suficiente; tres compromisos en un día, no.
- Prioriza lo esencial. ¿De qué se acordarán tus hijos? Por supuesto que de tu risa, de los juegos de mesa compartidos, de las canciones que bailan y cantan juntos, y no de la mesa perfecta.
- Baja las expectativas. No tienes que demostrar nada. Ni a la familia, ni a la oficina, ni a la sociedad. Tu salud mental es prioridad.
- Gasta con mesura. Haz listas realistas, define topes y apuesta por regalos con significado. Las experiencias compartidas suelen ser más memorables que los objetos.
- Crea microespacios de calma. Una taza de chocolate caliente, una caminata de diez minutos, una vela encendida. Echa mano de esos pequeños anclajes para regresar al presente.
- Recuerda el para qué. Diciembre no es para impresionar. Es para conectar. Para cerrar ciclos. Para agradecer. Para encontrarte con quienes quieres.
Regresar al sentido correcto
Con todo y lo complejo, esta época sigue siendo una enorme oportunidad de reunirnos con la gente que queremos. De ver a quienes viven lejos, de jugar con nuestros hijos sin prisas, de compartir la mesa, de recordar que el amor y el cariño es lo que realmente sostiene.
Un Soft December nos recuerda que el valor del mes no está en lo ruidoso, en el estrés o en las prisas por llegar a todo, sino en el significado. Podemos elegir cerrar el año de una forma más suave, más consciente, más ligera. Un diciembre que permita respirar, conectar, agradecer y disfrutar. Uno que no nos robe calma, sino que nos la devuelva.

