Una guía súper práctica para limpiar, donar, vender y dejar ir cosas que sólo ocupan espacio físico y mental en tu día a día, ¡el detox que tu casa y tú necesitan este inicio de año!
Por Mamarama
Las primeras semanas de enero todavía tenemos ganas de hacer las cosas distinto. Aprovecha este momento, porque es más que perfecto, para hacer depuración y sacar, de una vez por todas, esas que ya no sabes dónde poner.
Cuando sacas, donas, vendes, reciclas o te despides de algo que ya no va contigo no hay duda que la vida se siente más ligera (que supera todo cansancio por la tarea realizada), así que estos días aprovecha la motivación y date el tiempo para hacerlo. No tiene que ser perfecto ni rápido; hazlo a tu manera.
Por dónde empezar cuando no sabes ni por dónde empezar
- Uniformes escolares chicos, rotos o repetidos. Quédate solo con los que todavía sirven. Los demás los puedes heredar o donar.
- Ropa que ya no usas y zapatos que solo ocupan espacio. Si no te los has puesto en el último año, ya es tiempo de darles una oportunidad con otra persona. Puedes donarlos, venderlos o incluirlos en una venta de garage o bazar entre amigas.
- Juguetes incompletos o que ya nadie usa. Especialmente esos enormes que estorban más de lo que se disfrutan. Invita a tus hijos a decidir despedirlos.
- Papeles de la escuela, dibujos y trabajos viejos. Guarda los más entrañables, ya los demás, tómales foto y guárdalos en un archivo.
Si dudas frente a un objeto, hazte estas tres preguntas clave: ¿De verdad lo necesitas o solo está ahí por costumbre? ¿Se puede reemplazar fácilmente? Si no lo usas ahora, ¿de verdad lo querrás en cinco o diez años?
- Cables, cargadores y gadgets viejos. Ese cajón del caos también cansa la cabeza. Si no sabes para qué sirve, probablemente ya no lo necesitas.
- Productos de baño y maquillajes viejos. Menos cosas hacen las rutinas más simples y rápidas. Revisa fechas y elimina lo que sólo ocupa espacio.
- Medicinas vencidas o duplicadas. Revisa el botiquín y quédate con lo necesario. Lleva lo demás a un punto seguro de recolección.
- Recipientes sin tapa o tapas sin recipiente. Despídete de esta frustración diaria de una vez.
- Libros y revistas que ya no consultas. Si ya cumplieron su misión, recíclalos, véndelos o dónalos.
- Objetos con carga emocional que ya quieres llevar contigo. Despídete de ellos si crees que ya es tiempo de soltarlos y abre espacio para lo que viene.
Tips que no pesan para no dejar todo a medias
- Hazlo por partes. Un cajón, un clóset, una repisa a la vez. No es obligatorio hacerlo todo en un día.
- Pon música o un podcast que te guste. Disfruta el proceso, no lo veas como una carga o castigo.
- Usa tres bolsas o cajas: una para donar, otra para vender y otra para tirar.
- Pon fecha para la donación o la venta de garage, de lo contrario, todo regresa al clóset.
- Recuerda esto: no buscas una casa perfecta, buscas sentirte mejor.
Más allá del orden y de que la casa “se vea bonita”, soltar cosas también tiene un impacto profundo en cómo nos sentimos. Vivir rodeadas de demasiados objetos puede robarnos, sin darnos cuenta, la sensación de hogar y la satisfacción con nuestra vida diaria. Menos ruido visual suele traducirse en más calma emocional. Tu casa debería ser ese lugar que te contenga, no que te abrume, ¿no lo crees?

