La disciplina positiva es una gran oportunidad para ser una guía amorosa, paciente, respetuosa y firme para tu peque. Conozcamos más sobre ella, sus beneficios y cómo aplicarla.
Por Silvia Tapia Flores, fundadora de Nidos de amor.
Hay creencias arraigadas en nuestro país sobre la crianza; por ejemplo, que exige «mano dura» para que nuestros hijos o hijas no «nos tomen la medida», o que, con un golpe, un niño aprenderá más fácil las tablas de multiplicar. Por ideas sobre crianza como esas, es que a muchas de nosotras:
- Nos castigaban cuando hacíamos «una travesura» (sin saber que el castigo no enseña nada, sólo genera frustración).
- Nos daban premios cuando hacíamos algo bien (sin saber que los premios o elogios generan adultos que buscarán siempre la validación de otros para sentirse valiosos).
- Mamá se enojaba si tirábamos un vaso con agua (sin pensar que nuestra motricidad está en desarrollo y por lo tanto esos accidentes son totalmente naturales).
- A algunas nos pegaron, porque creían que «una nalgada a tiempo» nos protegía de malas decisiones en el futuro (sin saber que los golpes afectan incluso el desarrollo cerebral de un niño o niña).
Cuando nos han inculcado que la educación debe ser autoritaria e impositiva, creemos que esa es la única manera de criar; pero la nueva generación de mamás y papás tenemos la oportunidad de romper con todos esos paradigmas y educar desde el amor y el respeto, lo que no sólo facilita la relación cotidiana con hijas e hijos, sino que les garantiza una vida adulta con más seguridad, empatía, resiliencia y autoconfianza.
Quienes tratamos todos los días de educar desde la disciplina positiva, estamos sobre todo desaprendiendo mucho de cómo nos criaron para poder cambiar el chip y educar a nuestros peques sin esas prácticas autoritarias y agresivas.
Muchas mamás se preguntan cómo se educa si no castigas o reprendes un «mal comportamiento». Cuando yo escuché por primera vez esto, me surgió la misma duda. ¿Cómo va a saber que algo que hizo está mal hecho? ¿Cómo le corrijo para que actúe correctamente?
La disciplina positiva pone especial atención en entender que los niños y niñas están en un proceso evolutivo a nivel físico, mental y emocional.
Cuando encontramos la empatía en nosotros mismas, podemos ponernos en su lugar y entender que acciones como los «berrinches», por ejemplo, son resultado de un total desconocimiento de sus emociones, de cómo nombrarlas y cómo diferenciarlas; las niñas y niños están aprendiendo de emociones, de autocontrol, de regulación… y nosotros somos sus guías en ese proceso.
Esta forma de crianza busca crear un ambiente de aprendizaje positivo y seguro donde los niños se sientan amados y respetados, y donde puedan desarrollar su máximo potencial; y rompe con muchas de las creencias que tenemos sobre la forma de educar:
- Pondera la amabilidad y el respeto mutuos, sin que se imponga el autoritarismo de la crianza de generaciones pasadas (¡Porque lo digo yo! ¡Porque soy tu madre!).
- Respeta la evolución de los peques para no pedirles nada fuera de las capacidades acordes a su edad.
- Establece límites con respeto, pues aunque muchos creen que la disciplina positiva crea «pequeños tiranos», la realidad es que marca límites claros y firmes, pero sin que eso signifique autoritarismo.
- Utiliza la firmeza con amabilidad. Por ejemplo, establecemos un periodo de tiempo para el juego y, aunque nuestro hijo o hija nos pida extenderlo, nos mantenemos en lo dicho. En ningún momento es necesario un grito, simplemente basta con decirles que entendemos su molestia o frustración, pero no se va a agregar tiempo de juego. De esta forma validamos su emoción, pero nos mantenemos firmes sin ser autoritarios
- Evita la violencia, ya que está comprobado que un niño o niña que vive con violencia, ve afectado su desarrollo cerebral, pues genera más cortisol y hace que viva más preocupado por protegerse que por aprender.
- No utiliza ni la educación basada en castigos ni la permisividad extremas, sino que busca enseñar a niñas y niños de forma respetuosa, guiándoles en la búsqueda de soluciones y reforzando su motivación.
- Evita el elogio, el cual crea adultos que buscan la validación externa, para enfocarse en el aliento, en decirle a nuestros hijos e hijas lo valioso del esfuerzo.
- Busca crear un ambiente de aprendizaje positivo y seguro del que niñas y niños se sientan parte.
- Se enfoca en mostrar al niño o niña que los actos tienen consecuencias, para generar sentido de responsabilidad, en lugar de castigos, que en su mayoría no están relacionados con el acto en sí.
La disciplina positiva es una gran oportunidad para ser una guía amorosa, paciente, respetuosa y firme para tu peque en su momento de mayor capacidad de aprendizaje. Lo mejor de todo es que:
- Mejora la relación entre padres e hijos.
- Aumenta la autoestima de niños y niñas.
- Disminuye los comportamientos no deseados.
- Ayuda a niños y niñas a desarrollar habilidades sociales y emocionales para que tengan una vida más plena.

Educadora en Disciplina Positiva por la Positive Discipline Association y fundadora de Nidos de amor.
Instagram: @nidos.de.amor

