Esta enfermedad crónica afecta a millones de mexicanos, incluidos niños y adolescentes, y aumenta el riesgo de complicaciones graves. Para tratarla, es fundamental entender sus causas y desterrar prejuicios.
Por Nonantzin Martínez
Cada 4 de marzo, el Día Mundial de la Obesidad nos invita a reflexionar sobre un problema de salud pública que afecta a millones de personas en México y el mundo. Más allá de los números en la báscula, la obesidad es una enfermedad crónica que requiere atención médica integral. Sin embargo, sigue rodeada de estigma y falsas creencias que dificultan su tratamiento.
Un problema que afecta a todas las edades
México ocupa los primeros lugares en obesidad infantil y en los adultos. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2023), el 37.3% de los adultos mayores de 20 años tiene sobrepeso y 38.9% obesidad (alrededor de 63.44 millones), y en niños y adolescentes las cifras también son alarmantes: el 17.5% de los menores de 5 a 11 años y el 14.6% de los adolescentes de 12 a 19 años tienen obesidad. Más allá de lo estético, los riesgos para la salud son graves.
La obesidad está relacionada con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, problemas cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Además, puede impactar en la salud mental, generando ansiedad, depresión y baja autoestima. Los niños y adolescentes, en particular, pueden ser víctimas de bullying debido al sobrepeso.
Para 2035, World Obesity Federation hace una estaimación de que eñ 51% de la población mundial, es decir, más de 4.000 millones de personas, tendrá sobrepeso u obesidad.
Una enfermedad, no una elección
Durante mucho tiempo, la obesidad ha sido vista como una falta de voluntad o un problema de malos hábitos, cuando en realidad es una enfermedad compleja en la que intervienen factores genéticos, metabólicos, psicológicos y ambientales. «No se trata solamente de comer menos y moverse más, sino de entender que el cuerpo tiene mecanismos biológicos que dificultan la pérdida de peso y favorecen su recuperación», explica el Dr. Fernando Pérez Galaz, cirujano especializado en cirugía gastrointestinal, bariátrica y cofundador de Obesidades, comunidad conformada por personas que viven con obesidad, profesionales de la salud y organizaciones de la sociedad civil interesadas en cambiar la narrativa de la obesidad y su tratamiento en México.
Uno de los mayores obstáculos para el tratamiento de la obesidad es el estigma. Muchas personas que viven con esta enfermedad enfrentan discriminación en el trabajo, en el entorno familiar y hasta en el propio sistema de salud. Esto las aleja de los tratamientos y refuerza la idea errónea de que es solo un «problema de fuerza de voluntad».
Para tratar la obesidad de manera efectiva, los especialistas recomiendan un enfoque integral que incluya asesoría médica, nutricional y psicológica. «El primer paso es acudir a un profesional de la salud que entienda la obesidad como lo que es: una enfermedad crónica que requiere un tratamiento a largo plazo y personalizado», asegura Verónica Vázquez, Psicóloga clínica adscrita a la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y presidenta de Obesidades.
Los niños y su entorno
Aunque hay más de 100 causas de la obesidad, entre las que destacan la genética, la biología, la alimentación, la actividad física, la salud mental, los acontecimientos de la vida, el acceso a los servicios de salud, la calidad de sueño, entre otros, papás y mamás podemos hacer mucho para promover hábitos sostenibles y equilibrados entre nuestros hijos e hijas.
El entorno en el que vivimos influye enormemente en la salud. La falta de espacios seguros para hacer ejercicio, el acceso limitado a alimentos saludables y la publicidad de productos ultraprocesados contribuyen al aumento de la obesidad. Para cambiar esta realidad, es necesario un esfuerzo conjunto entre familias, escuelas y autoridades.
En casa podemos empezar fomentando la actividad física, reforzar hábitos saludables y evitar el consumo excesivo de azúcares y grasas.
Romper con los estigmas
En el Día Mundial de la Obesidad, es fundamental recordar que esta enfermedad no define a las personas. La lucha contra la obesidad debería brindar apoyo a las personas que enfrentan esta enfermedad, abrir puertas para que tengan acceso a tratamientos adecuados y eliminar el estigma que los rodea.
Si conocemos a alguien que vive con obesidad, lo mejor que podemos hacer es fomentar una conversación empática y respetuosa. Y si nosotros mismos enfrentamos esta situación, buscar ayuda profesional es el primer paso para mejorar nuestra salud y calidad de vida.
“Confundir la obesidad con un simple deseo cultural por la delgadez distorsiona su abordaje y limita el acceso a tratamientos médicos adecuados. El estigma asociado a esta condición es una barrera que impide que muchas personas reciban la atención que realmente necesitan”, comenta el Dr. Santiago Posada, vicepresidente de Asuntos Médicos de Lilly para América Latina.
La obesidad no es una elección, pero tratarla sí lo es.
“El incremento o disfunción del tejido adiposo (grasa corporal) daña la salud de las personas, independientemente del peso corporal. Por ello, tenemos que estar conscientes de que la detección temprana es fundamental y visitar oportunamente a un especialista, también contribuirá a que el problema sea más manejable en un futuro”.
Dr. Fernando Pérez Galaz

