Una microbiota sana impacta directamente en tu digestión, emociones, defensas y hormonas. Descubre cómo sumar probióticos a tu alimentación diaria puede transformar tu salud y la de tu familia, desde el desayuno hasta la cena.
Seguramente has escuchado hablar de la microbiota, un tema que que pareciera estar de moda pero que, en realidad, siempre ha sido importante, ya que es clave en nuestro salud, pues se trata de las bacterias que viven en nuestro organismo.
El ecosistema de microorganismos más complejo, diverso y numeroso es el que está asociado al aparato digestivo. Y es mucho más poderoso de lo que creemos, ya que la microbiota intestinal está directamente relacionada con nuestra salud física, mental, inmunológica, hormonal y digestiva.
Liz Memun, especialista en Nutrición Funcional, señala que la salud comienzan en el intestino: «Esto lo dijo Hipócrates hace más de 2000 años, y hoy la ciencia lo confirma: el intestino no sólo se encarga de la digestión, es un órgano maestro que influye en muchísimos otros sistemas del cuerpo”.
Tu segundo cerebro
La conexión entre el intestino y el cerebro es una vía de comunicación que impacta nuestras emociones, pensamientos, motivación y hasta el estado de ánimo. Una microbiota en desequilibrio puede manifestarse como ansiedad, fatiga, irritabilidad o incluso niebla mental. Estos malestares de la vida moderna no son normales; la realidad es que no deberíamos vivir con ellos.
“El intestino está interconectado con el sistema inmune, el metabolismo, la piel y la salud hormonal. Más del 70% de nuestras defensas vive ahí”, explica la especialista en microbiota intestinal y en la prevención de enfermedades crónicas a través de la nutrición y el estilo de vida, y agrega: “Cuando cuidamos nuestra microbiota, estamos cuidando todo nuestro cuerpo”.
¿Qué es la microbiota y por qué importa tanto?
La microbiota intestinal está compuesta por billones de bacterias, hongos y microorganismos vivos que trabajan en simbiosis con nuestro cuerpo. Ellos obtienen energía de lo que comemos y, a cambio, nos ayudan a digerir, absorber nutrientes, producir vitaminas (como la K y del complejo B), combatir patógenos y regular procesos clave como la inflamación.
Pero cuando este ecosistema pierde su equilibrio –por estrés, uso excesivo de antibióticos, alimentación pobre en fibra y rica en ultraprocesados– aparece la temida disbiosis, que puede generar síntomas como gases, inflamación abdominal, alergias, alteraciones en la piel, infecciones frecuentes, desequilibrios hormonales y problemas digestivos persistentes.
«Muchas mujeres llegan a consulta diciéndome: ‘como cualquier cosa y me inflamo’, ‘me siento cansada todo el tiempo’ o ‘no puedo concentrarme’, y la raíz está en su intestino”, comenta la experta.
¿Qué podemos hacer para proteger nuestra microbiota?
- Evitar antibióticos innecesarios. Solo cuando son recetados por un médico, ya que no sólo arrasan con las bacterias malas, sino también con las buenas.
- Dormir bien. El intestino se regenera mientras dormimos.
- Reducir el estrés. El eje intestino-cerebro se ve afectado por el estado emocional.
- Aumentar la fibra. Es el alimento favorito de nuestras bacterias buenas.
- Incluir alimentos fermentados ricos en probióticos.
Y aquí entran dos favoritos: Lifeway kéfir y FAGE yogur griego.


Lifeway Kéfir: probióticos vivos y activos
Este lácteo fermentado se elabora con granos de kéfir que transforman la leche en una bebida cremosa, ligeramente ácida y 99% libre de lactosa. Contiene 12 cultivos vivos y activos, lo que lo convierte en una auténtica bomba probiótica para restaurar el equilibrio intestinal.
«El kéfir tiene una diversidad de cepas que lo hace especialmente eficaz. Además, al ser tan versátil y sin azúcares añadidos, es ideal para toda la familia”, asegura Liz Memun.
El kéfir es perfecto como desayuno, smoothie, postre o incluso base para aderezos.
FAGE yogur griego: proteína, sabor y salud digestiva
FAGE es un yogur griego de una textura inigualable, con un alto contenido proteico (hasta 25g por porción) y cinco cepas activas de probióticos.
«FAGE es una excelente opción para quienes buscan un alimento saciante, nutritivo y con beneficios digestivos. Su versatilidad lo hace perfecto desde el desayuno hasta una cena ligera”, explica la especialista en nutrición funcional.
Además, al ser 100% natural y sin aditivos, es ideal para quienes buscan una alternativa saludable y deliciosa.
Cuidar tu intestino es cuidarte a ti
Una microbiota sana impacta directamente en:
- La digestión: mejora la absorción de nutrientes y la regularidad intestinal.
- El sistema inmunológico: menos infecciones y alergias.
- La piel: menos inflamación, mejor apariencia.
- La salud hormonal: regula estrógenos y ayuda en etapas como la perimenopausia y menopausia.
- La salud mental: reduce ansiedad, mejora el ánimo y la concentración.
- La salud metabólica: controla el apetito, regula glucosa y colesterol.
«No se trata solo de eliminar síntomas. Se trata de llegar a la causa raíz y acompañar al cuerpo a encontrar su equilibrio. Y eso empieza con pequeñas decisiones diarias, como elegir lo que ponemos en nuestro plato».
Liz Memun, especialista en nutrición funcional
Cuidar tu microbiota es una inversión en tu salud y en la de quienes más amas, y esto se puede lograr integrando probióticos a tu día a día, un hábito sencillo y poderoso.

