En México, la vacunación contra el virus del papiloma humano se recomienda desde los 9 años y forma parte de las estrategias globales para reducir distintos tipos de cáncer. Entender cuándo aplicarla puede ayudar a mamás y papás a tomar decisiones informadas y oportunas.
Por Nonantzin Martínez
Cuando se habla del virus del papiloma humano –o VPH– muchas personas lo relacionan de inmediato con la vida sexual adulta y con el cáncer cervicouterino. Por eso, no es raro que algunas familias sientan que es un tema lejano o que no tiene que ver todavía con sus hijos e hijas.
Sin embargo, especialistas en el tema nos recuerdan que alrededor del 80 por ciento de hombres y mujeres en el mundo contraerán el virus en algún momento de su vida. Más allá de una posibilidad remota, se trata de una infección extremadamente frecuente.
El infectólogo Dr. José Arturo Martínez Orozco explica que esta vacuna no se aplica porque los niños o niñas estén en riesgo inmediato, sino porque es mucho más efectiva cuando se administra antes de que exista cualquier exposición al virus. Es, en esencia, una vacuna preventiva en el sentido más literal de la palabra.
Qué es el VPH y por qué debería importarnos desde la infancia
El virus del papiloma humano es la infección de transmisión sexual más común en el mundo. En realidad, no se trata de un sólo virus, sino de un grupo de más de 200 tipos relacionados entre sí. Algunos son de bajo riesgo y pueden provocar verrugas en genitales, ano, boca o garganta, mientras que otros son de alto riesgo y están asociados a diversos tipos de cáncer.
La buena noticia es que existe la vacuna que es capaz de prevenir las infecciones más peligrosas, y en México puede aplicarse desde los 9 años.
Un virus más común de lo que imaginamos
El VPH se transmite principalmente durante la actividad sexual vaginal, oral o anal, pero también puede propagarse por contacto íntimo de piel con piel. Incluso puede transmitirse por el uso compartido de juguetes sexuales o, en casos poco frecuentes, de madre a hijo durante el parto, explica el Dr. Martínez Orozco.
Ocho de cada diez personas entrarán en contacto con el virus en algún momento de su vida. En países en desarrollo, hasta el 90 por ciento de los jóvenes sexualmente activos que no están vacunados podrían ser portadores sin saberlo.
Esto se debe a que el VPH suele ser silencioso. Muchas personas no presentan síntomas y solo pueden saber si son portadoras mediante una prueba molecular (PCR). El Papanicolau, por ejemplo, no detecta el virus, sino los cambios celulares que aparecen cuando la infección ya provocó daño.
No es sólo un tema femenino
Si bien casi el 99 por ciento de los casos de cáncer cervicouterino están relacionados con el VPH –segunda causa de muerte por cáncer en mujeres en México– hoy se reconoce que el virus también está detrás de la mayoría de los cánceres de pene, de una gran proporción de los cánceres de cabeza y cuello y de casi todos los cánceres de ano.
Esto ha llevado a que la vacunación sea considerada de género neutro. Es decir, niños y niñas deben vacunarse por igual. Vacunar a los varones no sólo los protege a ellos, también reduce la transmisión en la comunidad y protege a sus futuras parejas.
El virus del papiloma humano no distingue tipo de persona ni estilo de vida. Todas las personas sexualmente activas pueden estar en riesgo de desarrollar enfermedades o cáncer asociados al VPH, incluso si tienen una sola pareja o una relación estable.
Aunque en muchos casos el organismo logra eliminar el virus por sí solo, es fundamental acudir a revisiones médicas y seguir el monitoreo que indique el especialista, ya que la infección puede permanecer activa sin dar síntomas durante años.
Por qué la vacuna se recomienda desde los 9 años
Uno de los principales obstáculos para la vacunación sigue siendo el estigma. Algunos padres creen que aplicar esta vacuna a temprana edad podría adelantar la vida sexual de sus hijos. La evidencia científica ha demostrado que esto no ocurre.
La razón de aplicarla desde los 9 años tiene evidencia científica. El sistema inmunológico responde mejor y la protección es más alta cuando se vacuna antes de cualquier exposición al virus, enfatiza el infectólogo.
En México, la vacuna contra el VPH se aplica de forma gratuita en el sistema público a niñas y niños que cursan quinto de primaria. Después de esa etapa, quienes no la hayan recibido pueden acceder a ella en el sector privado, en consultorios, hospitales e incluso algunas farmacias.
La prevención no se limita a la infancia. Hermanos mayores, mamás, papás y otros miembros de la familia que tienen vida sexual activa también pueden vacunarse, incluso si ya han tenido contacto con el virus.
Cuando la vacuna se aplica antes de los 15 años, el esquema es de dos dosis con seis meses de diferencia. A partir de esa edad, se recomiendan tres dosis en un periodo de seis meses.
El VPH está asociado con más de ocho zonas del cuerpo donde puede desarrollarse cáncer, entre ellas cuello uterino, pene, ano, garganta, base de la lengua, vulva y vagina. En los últimos años se ha convertido incluso en la principal causa de cáncer de cabeza y cuello en hombres, por encima del tabaquismo.
Se trata de una de las pocas infecciones que pueden prevenirse mediante vacunación y que, al mismo tiempo, está vinculada a distintos tipos de cáncer. Por ello, inmunizar a la población infantil se considera una de las estrategias más efectivas para reducir la incidencia de cáncer en el futuro.
Mitos y verdades sobre la vacuna contra el VPH
- Mito Vacunar a un niño o niña contra el VPH promueve que inicie su vida sexual antes.
- Verdad No existe evidencia científica que relacione la vacunación con un inicio más temprano de la vida sexual. La vacuna es una medida de prevención, igual que cualquier otra vacuna infantil.
- Mito Sólo las mujeres necesitan vacunarse.
- Verdad El virus también provoca cáncer en hombres. La vacunación está recomendada para ambos sexos.
- Mito Si sólo tengo una pareja, no necesito preocuparme.
- Verdad El virus puede transmitirse incluso con una sola pareja y muchas personas son portadoras sin saberlo.
- Mito El Papanicolau detecta el virus.
- Verdad El Papanicolau detecta cambios celulares cuando la infección ya causó daño. Para saber si una persona tiene el virus se requiere una prueba molecular específica (PCR).
Una conversación necesaria en familia
Hablar de VPH en casa forma parte de la educación en salud que nuestros hijos necesitan. No se trata de adelantar etapas, sino de darles herramientas para que crezcan informados y protegidos.
La vacuna contra el VPH es una de esas decisiones que no parecen urgentes en el presente, pero lo es, y puede marcar una diferencia enorme años después. Vacunar a tiempo es una forma de cuidar la salud futura de nuestros hijos e hijas y también la tranquilidad de toda la familia.
Hablar de VPH no es hablar solo de sexualidad, sino de salud pública y de prevención. El bienestar se construye desde edades tempranas y se sostiene a lo largo de la vida, por lo que este es un tema que mujeres y hombres debemos tener en cuenta.
26 de marzo Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino
La Organización Mundial de la Salud señala que el cáncer cervicouterino es uno de los más prevenibles cuando se combinan tres acciones clave
Vacunación temprana
Vacunar contra el VPH a las niñas entre los 9 y los 14 años como una de las medidas más eficaces para prevenir la infección y los cánceres asociados al virus.
Tamizaje a partir de los 30 años
El cribado o detección oportuna del cáncer cervicouterino a partir de los 30 años permite identificar lesiones precancerosas que, tratadas a tiempo, evitan que evolucionen a cáncer invasivo. En mujeres que viven con VIH, la recomendación es iniciar a partir de los 25 años.
Atención médica ante síntomas
La detección temprana en mujeres que presentan síntomas, sin importar la edad, seguida de un tratamiento rápido y de calidad, puede curar el cáncer cervicouterino y salvar vidas.

