La práctica de ciertos deportes puede poner en riesgo la audición de los nuestros hijos, por eso es conveniente que tomes algunas medidas para que su salud no se vea afectada.
Por Dr. Gonzalo Corvera, director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON).
Por fin llegaron las vacaciones y muchos de nuestros niños y niñas pasarán sus días de descanso en destinos de playa, nieve, de fin de semana cercanos a casa o simplemente tendrán más tiempo de hacer lo que más les gusta y practicar sus deportes favoritos.
Y no solamente en estas fechas, siempre es importante prestar atención a los riesgos a los que pueden enfrentarse durante la actividad, como su salud auditiva, ya que hay deportes que podrían dañar el oído de nuestros hijos e hijas. ¿Cuáles son y cómo protegerlos? Mira este listado:
Deportes de contacto. El box, el judo o el fútbol son deportes de contacto físico en los que puede haber golpes directos en la oreja y, en consecuencia, daños en el oído, ya que con un golpe puede haber un cambio de presión tan brusco que haga que se reviente la membrana timpánica, así como generar una colección de sangre sobre del cartílago, deformándolo y causando la llamada “oreja de coliflor”.
¿Cómo evitarlo? Es importante que usen protectores de oído (orejeras deportivas) o cascos acolchados con protectores de oído.
Ciclismo de ruta o de montaña. Las caídas con golpes en la cabeza pueden producir perforación del tímpano o daño al oído interno. A esto se le llama “contusión laberíntica” y, en un caso extremo, ocasionar fracturas que involucren al oído interno.
¿Cómo evitarlo? Siempre se deben utilizar cascos de protección.
- Esquí y otros deportes acuáticos de alta velocidad (wakeboarding, surf, kitesurf). Una caída de lado, a alta velocidad, puede causar una perforación del tímpano, semejante a lo que sucede con los golpes laterales en la práctica de deportes de contacto.
¿Cómo evitarlo? El uso de protectores auditivos en estas actividades es menos frecuente, pero recomendable, e incluye uso de tapones a la medida, los cuales protegen el oído permitiendo escuchar. También pueden usarse cascos acuáticos con protección para el oído.
- Buceo. Este deporte los expone a lo que llamamos “barotrauma”, que se produce a causa de un cambio de presión elevado y no compensado. El buceo es de mayor riesgo cuando se trata de buceo libre o buceo de apnea, que implica que los buceadores deban descender lo más rápido posible, dificultando con ello la compensación de la presión, por lo que la persona corre el riesgo de perforarse el tímpano o de romper las membranas internas del oído, causando “fístula perilinfática”. El buceo con tanque tiene un menor riesgo si se hace responsablemente, ya que se tiene el tiempo suficiente para compensar el cambio de presión.
¿Qué hacer? En estos deportes es importante estar conscientes de que, si se presenta dolor, es porque no hay una presión del oído medio igual a la del exterior. No hay que aguantar el dolor, sino realizar las maniobras adecuadas.
- Actividades acuáticas en general. Aunque no ponen en gran riesgo al oído, es frecuente que se presenten otitis externas después de estar en albercas o playas. Esto puede generar dolor y requerir tratamiento.
¿Qué hacer? Acude al médico si presentas molestias después de haber ido a nadar.
En algunos eventos deportivos los niveles de ruido son altos y podrían poner en riesgo la audición. Es importante que consideres usar tapones contra el ruido en los momentos de descanso.
Cuidados y tratamiento
Cualquier lesión de oído debe ser tratada por un especialista otólogo. Es importante hacerlo apenas se tenga la molestia, ya que si hay horas de retraso en el diagnóstico y tratamiento, el daño podría ser permanente.
- La otitis externa es una infección generalmente superficial y, con frecuencia, se cura sola, o bien se puede requerir tratamiento con antibiótico en gotas (rara vez es tomado). Las complicaciones son poco frecuentes.
- La perforación del tímpano puede sanar sola, pero a veces requiere cirugía, dependiendo del tamaño de la perforación y de si hubo infección secundaria o no. En general, son tres meses de vigilancia antes de pensar en cirugía. En algunos casos puede acompañarse de daño en los huesecillos que están detrás del tímpano, lo cual requerirá el tratamiento de un cirujano otólogo, ya que si no se opera, no hay forma de tratar la pérdida auditiva.
- Fístula perilinfática. Requiere de tratamiento urgente y frecuentemente de cirugía para reparar las membranas que dividen el oído interno del medio. Existe el riesgo de generar una pérdida de audición permanente.
- Contusión o fractura laberíntica. Las complicaciones de esto incluyen parálisis facial y pérdida auditiva permanente, por lo que se requiere un diagnóstico preciso y tratamiento inmediato.
Cualquier daño no tratado en tiempo y forma puede afectar, de manera directa, el rendimiento escolar, la capacidad de aprendizaje y la interacción con el entorno de nuestros niños y niñas. Estemos atentos a su práctica deportiva y atendamos de inmediato cualquier molestia.
Y claro, la ventaja de usar bocinas externas y no audífonos, hace que podamos detectar más fácilmente cuando estamos expuestos a un volumen inadecuado.

Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON). Presidente y fundador de la Asociación Mexicana para la Audición “Ayúdanos a Oír”, A.C. (Amaoír). Pionero del implante coclear a nivel mundial y creador del primer programa de implante coclear en México. Ha dedicado su vida profesional al diagnóstico, tratamiento, enseñanza e investigación respecto a problemas de oído.
Facebook: @Otologia | Instagram: @imon_salud

