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Comprendiendo el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH): Más allá del diagnóstico

Más que centrarnos en estadísticas, necesitamos escuchar las voces de quienes viven con TDAH. Informarnos, hablar del tema y alejarnos de mitos es un paso clave para dejar atrás los estigmas.

Por Dra. Daniela Díaz Jaimes, Psiquiatra especializada en TDAH en niños y adolescentes. Directora de ConecT-DAH.

Hace unos días, el 13 de julio, se conmemoró el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Y aunque esta fecha suele aparecer en los titulares de medios de comunicación, lo cierto es que más allá de conmemorar, es una oportunidad para reflexionar sobre lo mucho que nos falta para construir entornos realmente inclusivos: en la escuela, en el trabajo y en la vida diaria.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 5% y el 7% de la población infantil en el mundo vive con TDAH. En América Latina, las cifras varían bastante dependiendo del país, y se estima que puede presentarse entre el 2.5% y el 10.2% de los niños y niñas. En México, aunque los números son parecidos, hay estudios –como uno realizado en el Hospital Infantil de Tlaxcala– que encontraron signos relacionados con TDAH en hasta un 25% de los pacientes pediátricos. Estas cifras tiende a elevarse cuando se evalúa a niñas y niños que también presentan condiciones como Trastorno Bipolar, TOC, autismo u otros retos relacionados con la salud mental.

Y aquí va algo que pocas veces se menciona: en las niñas, el diagnóstico muchas veces pasa desapercibido. ¿Por qué? Porque suelen aprender a “disfrazar” sus síntomas para poder funcionar en su día a día, lo cual las hace más invisibles ante un sistema que muchas veces no está diseñado para detectarlas.

Se trata de un trastorno del neurodesarrollo que suele aparecer en la infancia o adolescencia (aunque puede persistir en la adultez), y que se manifiesta a través de un patrón constante de inatención, hiperactividad e impulsividad. Es decir, no es simplemente que «no ponen atención» o que «no se están quietos»; hay mucho más detrás de estos comportamientos.

En las escuelas, es muy común que solo se identifique a los niños que “interrumpen” o tienen conductas muy evidentes, mientras que aquellos más tranquilos, pero igual de desconectados o distraídos, pueden pasar años sin un diagnóstico.

Hay que entender que el TDAH no se ve igual en todos: no todos los niños inquietos son desatentos, ni todos los distraídos son disruptivos. Además, puede empezar a manifestarse desde muy temprana edad, aunque muchas veces no se note o no se sepa cómo leer esas señales.

Sumado a esto, los criterios diagnósticos del TDAH siguen evolucionando y ajustándose conforme avanzan las investigaciones. Hoy en día, se recurre con frecuencia a pruebas neuropsicológicas para confirmar el diagnóstico, pero lo cierto es que hasta un 30% de quienes tienen TDAH pueden salir «negativos» en esas pruebas. Esto nos habla de la complejidad del trastorno y de lo limitado que a veces es nuestro enfoque para evaluarlo.

Aceptar un diagnóstico de TDAH puede ser un proceso largo, sobre todo si viene acompañado de negación o miedo. Pero cuando la familia y los amigos entienden de qué se trata, se puede crear una red de apoyo real, capaz de romper prejuicios y de ver el diagnóstico no como una etiqueta, sino como una herramienta para liberar el verdadero potencial de esa persona.

Es fundamental que dejemos de reducir a las personas a una condición. El TDAH no define a nadie por sí solo. Hay que mirar más allá y reconocer las fortalezas que vienen con un cerebro neurodivergente. 

Más que centrarnos en estadísticas, necesitamos escuchar las voces de quienes viven con TDAH: en el aula, en el trabajo, en casa. Sus experiencias no son “casos aislados”, son testimonios valiosos que nos ayudan a entender mejor lo que significa vivir con esta condición. Informarnos, hablar del tema y alejarnos de mitos es un paso clave para dejar atrás los estigmas.

Al final, el TDAH no es sólo un reto. También puede ser una fuente de creatividad, energía e ideas fuera de lo común. Es crucial visibilizar la inmensa resiliencia y el valor inherente de quienes viven con TDAH. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de generar espacios donde esas cualidades puedan florecer: desde escuelas más flexibles, hasta lugares de trabajo que abracen la diferencia. Porque celebrar la diversidad también es una forma de sanar y crecer juntos.

Dra. Daniela Díaz Jaimes, psiquiatra especialista en TDAH

Psiquiatra especializada en el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes. Directora de ConecT-DAH. Graduada con honores de la Facultad de Medicina de la UAEM. Realizó su especialización en Psiquiatría en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz y en la UNAM.

Facebook@conectdahgdl

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