Pareja
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Crianza y pareja: cómo mantener vivo el amor mientras educamos a nuestros hijos

Entre la rutina, el cansancio y los hijos, es fácil olvidar que antes de ser mamá o papá, eran pareja. Reconectar no significa desatender a los hijos, sino dar un espacio al vínculo amoroso.

Por Dra. Elisa González, Orientadora y docente en CETYS Universidad y preparatoria. @ps.elisagonzalez

Tener hijos es una de las experiencias más profundas y transformadoras de la vida. La llegada de un bebé llena de ilusión, esperanza y ternura, pero también implica cambios radicales: nuevas rutinas, cansancio acumulado y prioridades que giran alrededor de la crianza. En medio de ese torbellino, muchas parejas descubren que su relación empieza a diluirse, hasta convertirse en “solo papás”.

Pero antes de ser pareja, y mucho antes de ser padres, está la persona. Estar bien contigo mismo es la base para estar bien con los demás. Como dice Walter Riso en sus 7 principios del amor propio, cultivar la autoaceptación, la autenticidad y la independencia emocional nos permite amar desde la plenitud, no desde la carencia. Un padre o madre que se cuida a sí mismo tiene más recursos para cuidar, y una pareja que parte del amor propio tiene más fuerza para enfrentar los retos de la crianza.

Al convertirse en padre o madre, las conversaciones en pareja suelen centrarse en pañales, tareas escolares y pendientes del hogar. Lo que antes eran citas, proyectos compartidos y complicidad, se convierte en logística diaria. John Gottman, especialista en relaciones de pareja, advierte que cuando no se alimenta la conexión emocional, la relación corre el riesgo de desgastarse hasta llegar al resentimiento o la distancia afectiva.

A esto se suma un punto delicado: la carga desigual de la crianza. En muchos hogares, la madre asume la mayor parte del cuidado, lo que genera agotamiento y desequilibrio en la relación. La crianza equitativa no es un favor, es una responsabilidad compartida.

Separar la vida de pareja de la crianza no significa desatender a los hijos, sino dar un espacio propio al vínculo amoroso. Gottman lo resume en algo simple: el amor se construye en los pequeños gestos del día a día.

Al mismo tiempo, criar en equipo es fundamental. Gary Chapman nos recuerda, con su teoría de los cinco lenguajes del amor (palabras de afirmación, tiempo de calidad, regalos, actos de servicio y contacto físico), que el afecto se expresa de muchas maneras. Cuando un padre se involucra activamente –bañando al bebé, apoyando en la tarea o preparando la cena– no sólo cuida, también comunica amor a su pareja.

La clave está en la corresponsabilidad: no se trata de “ayudar” en la crianza, sino de compartirla de manera equitativa.

Convertirse en “solamente papás” trae consecuencias:

  • Desgaste emocional: el cansancio y la falta de intimidad generan irritabilidad.
  • Distancia afectiva: la pareja se convierte en un par de socios que solo gestionan una “empresa familiar”.
  • Impacto en los hijos: los niños no solo necesitan cuidado; también necesitan ver a sus padres amándose y respetándose, porque ese es el modelo de relación que llevarán a su vida adulta.

La buena noticia es que hay muchas formas sencillas de mantener vivo el amor:

  1. Trabaja en ti: siguiendo a Walter Riso, cultiva tu amor propio. Descansa, pon límites, busca momentos de autocuidado.
  2. Crea rituales de conexión: Gottman sugiere pequeños gestos diarios, como compartir un café, dar un beso de despedida o preguntar con interés genuino cómo estuvo el día.
  3. No olvides las citas: aunque sea una vez al mes, salgan a cenar, caminen juntos o vean una película. Lo importante es estar a solas, como pareja.
  4. Hablen más allá de los hijos: compartan sueños, proyectos y hasta preocupaciones personales, no solo pendientes de crianza.
  5. Practiquen los lenguajes del amor: identifica el de tu pareja y exprésalo. Para quien valora el tiempo de calidad, 15 minutos de atención plena valen más que cualquier regalo.
  6. Críen en equipo: dividan responsabilidades de manera justa. No es “ayuda”, es corresponsabilidad.

Separar la vida de pareja de la crianza no es un lujo, es una necesidad. Y compartir de manera equitativa el cuidado de los hijos no solo fortalece a mamá y papá, también regala a los hijos un ejemplo de amor sólido y duradero.

  • ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo únicamente para ti?
  • ¿Hace cuánto tuviste una cita con tu pareja, sin hablar de pendientes o de los hijos?
  • ¿De qué manera te estás involucrando en la crianza de forma activa y equitativa?
  • ¿Qué lenguaje del amor habla más tu pareja y lo has puesto en práctica últimamente?
  • Si tus hijos observaran tu relación de pareja como modelo, ¿qué aprenderían de ella?
  • Chapman, G. D. (1992). The five love languages: How to express heartfelt commitment to your mate. Northfield Publishing
  • Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The seven principles for making marriage work. Harmony Books.
  • Riso, W. (2025). Los 7 pilares del amor propio: Cómo forjar una relación profunda y enriquecedora con uno mismo. Planeta.

Orientadora y docente en CETYS Universidad, Preparatoria.

LinkedIn: @ps.elisagonzalez

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