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Quedarse en casa con un hijo de 6 años en tiempos de COVID-19

Por Nonantzin Martínez

Como mamá de un pequeño torbellino de seis años –que siempre está buscando qué más hacer con su tiempo (ya quisiera yo tener su energía)–, la cuarentena-encierro necesario-quédate en casa para evitar contagios y aplanar la curva del COVID-19 en nuestro país, me ha hecho repensar en la rutina que seguiremos los próximos días (estoy muy consciente que es un privilegio poder hacerlo, porque seguramente muchas mamás –y papás– no tendrán la posibilidad de quedarse en casa).

Por WhatsApp y por todas las redes sociales he recibido listas de ideas para los 30 días que permaneceremos guardados. Sin embargo, debo confesar que termino muy abrumada con tantas buenas intenciones y, al final, eso me agobia más.

Mamás, no perdamos perspectiva y tengamos sentido común. Lo que se requiere en tiempos de crisis es tener el menor estrés posible, haciendo lo que humanamente esté en nuestras manos (mejor si tratamos de llevar a cabo lo que disfrutemos ambos, nosotras y nuestros hijos).

He llegado a la conclusión que lo que nos va a ayudar a sobrellevar el largo mes en casa es organizar bien nuestros horarios (previa charla con el crío para lograr acuerdos y esto funcione), y prestar atención a los verdaderos intereses de mi hijo y míos. No me voy a desgastar haciendo manualidades complicadas que requieran material que ni tenemos, solo para palomear una de las tantas actividades sugeridas; mejor me voy a concentrar en lo que tenga a la mano y que pueda contribuir a mi paz emocional (estar sometido a estrés afecta nuestro sistema inmune, y lo que menos necesitamos con COVID-19 son las defensas bajas).

Por lo pronto, el plan para mi y para mi hijo estos días, teniendo en cuenta que además trabajo creando contenidos de manera freelance, incluye estas 10 actividades. Si les funciona en su calendario personal, adelante, pónganlas en práctica:

  • Movernos, hacer ejercicio. En nuestro caso, la bici y los patines tendrán que esperar. En cambio, bailaremos –desde sonidos regionales hasta ritmos electrónicos, porque si algo tenemos en esta casa es que amamos la música–, practicaremos yoga, pondremos los videojuegos de baile y lo que se nos vaya ocurriendo para mantenernos activos. No podemos permanecer en total inactividad física, es conveniente generar endorfinas y sudar; nuestra salud y estado de ánimo seguramente nos lo agradecerán.
  • Desarrollar actividades artísticas. Para nuestra agenda particular, hablo de pintura, de dibujo, de hacer música (con instrumentos caseros, el pianito y la batería que tiene mi hijo) y collage con los materiales que encontremos, echando mano también de la computadora y apps.
  • Quehacer como juego y aprendizaje. Doblar ropa, lavar trastes, barrer, limpiar, acomodar los cuartos, sacar y organizar juguetes, bolear zapatos, tender camas, etc. Esto también entrará en el calendario como parte de una organización creativa de las horas del día, por eso buscaremos hacerlo lúdico, más allá de una tediosa obligación.
  • Jugar sin límites ni restricciones. Juguetes, juegos de mesa, disfraces, sombreros, rompecabezas, todo es bienvenido, dejando que la imaginación vuele en la construcción de mundos e historias fantásticas.
  • Dedicar tiempo al estudio. Lo mejor que podemos hacer es no olvidarnos de la rutina de aprendizaje de nuestros niños. Aunque en apariencia no tengan obligaciones de repasos y tareas porque no están en la escuela, desde mi punto de vista, tener este orden mental los mantiene enfocados en todas las áreas de su vida.
  • Ver pelis, series, videojuegos. Sería raro no hacerlo, porque creo que es parte de la vida de todos, así que veámoslo como un gran apoyo mientras las cosas mejoran (ya le prometí a mi hijo que, ahora sí, jugaré con él Minecraft o lo que se le ocurra).
  • Leer. En esta casa tenemos afición por la lectura, por eso es un básico que no podemos pasar por alto.
  • Descansar, no hacer nada, contemplar los atardeceres, claro que también se vale. Tampoco podemos estar en un frenesí de actividades todo el tiempo, pues no se trata de llenarnos la cabeza y terminar agotados o hartos.
  • Aprender algo nuevo. He visto ya varios cursos gratuitos en línea, para chicos y grandes, además de los clásicos tutoriales que tanto le gustan a mi hijo, entonces, en el momento que quiera, nos sentamos a aprender. Yo, por lo pronto, me voy a inscribir a uno de fotografía.
  • Escribir. Llevar diarios o memorias es una buena idea para expresar nuestros sentimientos y emociones. Yo de por sí escribo por mi trabajo, pero pocas veces lo hago como pasatiempo o distracción, así que este es un gran momento para retomarlo. Y a mi hijo, quizás se le ocurra plasmar las historias que de manera oral nos relata.

Esto apenas empieza, así que hagamos menos tenso este tiempo en casa, y «más disfrutable», en la medida de lo posible.

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Periodista independiente, editora especializada en temas de bienestar, crianza, maternidad, estilo de vida y gastronomía, mamá de un niño de ocho años, aprendiz de fotógrafa, foodie y apasionada de la música. Sus historias han sido contadas en revistas y sitios como Vanidades, Baby Creysi, La Lista, bbmundo, todobebé, Glamour, Marie Claire, Life & Style, GQ México, Good Housekeeping México, especiales de Milenio y Padres e Hijos.

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