Bebés, Familia, Maternidad, Peques
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Llegó la hora de elegir guardería

Por Nonantzin Martínez

Antes de que naciera nuestro hijo, mi pareja y yo tomamos la decisión de que ambos seguiríamos trabajando. Él lo haría como hasta ese momento, en una empresa, en una oficina de lunes a viernes, y yo, desde casa –como lo venía haciendo desde mi quinto mes de embarazo–, pues teníamos claro que la crianza del niño no sería con ambos padres laborando de 9 a 7 de la noche, bajo el cuidado de un tercero. Nunca pasó por mi cabeza dejar de trabajar, pues mi desarrollo y crecimiento como persona, más allá de ser mamá, incluye mi desempeño profesional. Y hasta el día de hoy, a casi siete años de haber «diseñado» nuestro modelo, seguimos en el mismo camino.

También estábamos convencidos de que en el momento en que yo necesitara apoyo en el cuidado de nuestro bebé, buscaríamos una guardería. Así, cuando nació nuestro pequeñito, hice cálculos rápidos y pensé que lo más adecuado, para mí y para mi familia, sería inscribirlo cuando cumpliera un año. Pero las necesidades de mi trabajo freelance modificaron mi idea original y lo llevamos a la guardería a los nueve meses –fue en mayo, por cierto, y ahí me tocó mi primera celebración escolar de Día de las Madres–.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Al no estar inscrita por una empresa o por cuenta propia en el esquema de Seguridad Social, no tuve acceso al servicio de guardería o estancia infantil pública, así que la opción fue buscar una guardería privada.

No sé si por mi carácter o porque estaba muy convencida de que un ambiente externo al de la burbuja de casa le haría bien a mi bebé, no tuve ningún problema con dar ese paso de dejar al crío en manos de cuidadores, durante la mañana. Los primeros días me resultaron un poco difíciles, pues desprenderme «así como así», aunque fuera por un corto tiempo, de lo que más amaba en la vida, no era como cuando de pronto venían a casa mi hermana o mi suegra para ayudarme con el niño, por espacio de dos o tres horas mientras yo estaba en una junta, si no que ahora iba dejarle la responsabilidad y mi corazón a unos perfectos desconocidos, aunque muy bien capacitados para tal fin.

La búsqueda empezó dos meses antes. Mi primer acercamiento lo hice a través de Internet, buscando en mi colonia y zonas cercanas, pues no tenía amigas ni conocidas que estuvieran pasando por ese proceso. Ahí ubiqué varias, revisé lo que ofrecían, vi las fotos de sus instalaciones, comparé sus precios y horarios e hice cita. Fui a cuatro y lo que esperaba era encontrar un espacio seguro, acogedor y que me gustara, que el personal fuera atento, que me respondiera a todas mis dudas sin titubeos, que me aportaran algo más a lo que ya había leído en sus sitios web, que me contaran sobre la dinámica del día a día, sobre lo que hacían en caso de alguna emergencia, qué comidas incluían, de cuántos bebés eran los grupos, quiénes eran las cuidadoras, etc. También consideré la cercanía a mi casa, pues nunca pensé llevarlo a una que me implicara invertir más de 20 minutos en el traslado.

Al final, mi hijo estuvo en una guardería a cuatro cuadras de mi casa –tengo la suerte de vivir en una zona de colegios y estancias–. No puedo decir que fue como «la que siempre soñé», porque sus instalaciones no son tan modernas, pero por lo demás sí me funcionó.

Escoger la guardería es un tema, pero mi consejo es inscribir al pequeño en aquella con la que sientas una buena conexión desde la primera vez que entras.

Mejor todavía si te queda cerca de casa, de tu oficina o de la de tu pareja, de la casa de los abuelos o de algún familiar, para que cualquiera de ellos puede estar al pendiente en caso de una urgencia.

Sus distintos tipos

De acuerdo con la Procuraduría Federal de Consumidor, en México existen guarderías privadas y diferentes instituciones y programas de apoyo para el cuidado infantil como DIF, SEP, IMSS e ISSSTE. Estas dependencias ofrecen el servicio por prestación directa o bajo un modelo de servicios subrogados (contratación de un actor privado para que cumpla con la prestación del servicio). Así, las modalidades son:

Pública: la que es financiada y administrada por la federación, los estados, los municipios, la Ciudad de México o sus órganos políticos administrativos, o por sus instituciones.
Privada: aquella cuya creación, financiamiento, operación y administración sólo corresponde a particulares.
Mixta: en la cual la federación o los estados o los municipios o la Ciudad de México y sus órganos políticos administrativos participan en el financiamiento, instalación o administración con instituciones sociales o privadas.

Photo by Markus Spiske on Unsplash

¿Y cuántas guarderías hay en el país? En el último registro del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas, DENUE interactivo 04/2019, se cuentan 13,571. El mayor número se encuentra en el Estado de México y la Ciudad de México.

A partir de 2019, el Gobierno de México sigue nuevos lineamientos de las estancias infantiles adscritas a la Secretaría de Bienestar. Su principal cambio es la entrega de un subsidio directamente a madres y padres:

  • Mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 3 años.
  • Mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño indígena de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años.
  • 3 mil 600 pesos bimestrales por cada niña o niño con discapacidad de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años.

¿En qué fijarse?

La PROFECO tiene unas excelentes recomendaciones para hacer la elección, que a continuación citamos, así como una página donde puedes comparar precios y servicios. Platica con las mamás de la guardería que elegiste –incluso, revisa los comentarios que tiene el lugar en sus rede sociales–, pues esto te dará un panorama más completo para que tomes la decisión final.

  • El precio no justifica necesariamente la calidad del servicio, por lo que es conveniente buscar el establecimiento con las características que necesitas tú y tu hijo.
  • Solicita una cita con el director o responsable de la guardería para conocer las características del servicio y nivel de especialidad, tanto de él como del personal.
  • Prefiere aquellas guarderías que cuenten con personal calificado en todas las áreas (médica, psicológica, pedagógica, etc.).
  • Investiga horarios y actividades para que te des una idea de cuál será el día a día de tu niño durante su estancia.
  • Pregunta cuál es el medio o la forma en la que conocerás el desarrollo y avance del niño.
  • Pregunta por el método educativo que se imparte, analízalo y busca el que consideres mejor.
  • Revisa si el menú que se sirve es nutritivo y balanceado.
  • Si tu pequeño tiene necesidades especiales, pregunta si la guardería podrá brindarle la atención adecuada a sus requerimientos.
  • Prefiere una guardería ubicada a una altura no mayor al segundo piso y que cuente, además, con salidas de emergencia en caso de siniestros.
  • En tu visita, observa si las áreas tienen espacio suficiente para el número de menores, la limpieza, la iluminación y ventilación. La idea es que sea lo más confortable posible.
  • Por su seguridad, indaga cómo se realiza la entrega de los menores y los protocolos para el ingreso e identificación de las personas al momento de recogerlo.
  • Pregunta sobre las medidas que aplican en caso de incendio, sismo, inundaciones o algún otro incidente.
Photo by Juan Encalada on Unsplash

¿Estás lista para dar el paso? Tranquila, no te preocupes de más. Platícalo y analízalo con tu pareja, coméntalo con otras mamás, con una psicóloga infantil o con quien te sientas bien hablando de la situación. Para finalizar, puedo decirte que en esta etapa, mi hijo y sus compañeritos desarrollaron una socialización tremenda, además de las habilidades propias de la edad, con el apoyo de sus cuidadoras y maestras. Eso sí, también llegaron los mocos y los contagios, pero no te agobies, es normal y es parte del fortalecimiento de sus defensas. De ese tema hablaremos muy pronto, pero por ahora concéntrate en el gran paso que están por dar. ¡Ánimo, llegó la hora!

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Periodista independiente, editora especializada en temas de bienestar, crianza, maternidad, estilo de vida y gastronomía, mamá de un niño de ocho años, aprendiz de fotógrafa, foodie y apasionada de la música. Sus historias han sido contadas en revistas y sitios como Vanidades, Baby Creysi, La Lista, bbmundo, todobebé, Glamour, Marie Claire, Life & Style, GQ México, Good Housekeeping México, especiales de Milenio y Padres e Hijos.

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