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Crisis, tiempo de cambios (y de nuevas oportunidades)

Por Psicoanalista Claudia Rodríguez Acosta 

Comúnmente la palabra «crisis» se relaciona con situaciones negativas que desestabilizan y provocan malestar. Si bien es cierto que una crisis implica la ruptura de cierto equilibrio, esto no tiene por qué ser totalmente negativo.

Las crisis son parte de la vida, ya que es imposible estar todo el tiempo en un balance absoluto. Gran parte de la vida está formada por pérdidas, por situaciones difíciles y dolorosas, decepciones, eventos inesperados que irrumpen y rompen con la tranquilidad y con el estilo de vida que hasta ese momento se tenía. 


La palabra crisis proviene del verbo griego krinein, que significa decidir o separar. Entonces, las crisis implican una ruptura, una separación frente a la cual hay que tomar decisiones. 


¿De qué depende poder lidiar o no con las crisis? De varios factores:

  • Del tipo de evento que desató la crisis. Si es algo demasiado agresivo, invasivo, insoportable o es desagradable pero tolerable. Por ejemplo, no es lo mismo haber perdido el empleo que haber recibido un diagnóstico de alguna enfermedad grave e incurable. 
  • De los recursos internos de cada persona. Hay personas que tienen más posibilidades de sentir dolor y  tristeza sin derrumbarse; personas capaces de identificar y verbalizar sus emociones, de compartirlas, de admitir que no se sienten bien y de pedir ayuda.
  • De los recursos externos. Salir de una crisis es más fácil cuando se cuenta con un grupo de personas que dan respaldo y contención. Cuando hay acceso a servicios  de salud mental que dan acompañamiento y hacen intervenciones profesionales durante el estado de crisis. 

De manera muy general, de esos tres factores depende qué rumbo va a tomar una crisis. Si hay un panorama desfavorable, el equilibrio se recobrará tarde o temprano, pero a un costo alto, por ejemplo, a costa de la salud física o se desencadenará un cuadro depresivo crónico. 

Por otro lado, si el panorama es favorable, gracias al estado crítico se tomarán decisiones que empujen al crecimiento o a lograr niveles más complejos de madurez. Por ejemplo, después de la pérdida de alguien querido, se hará un duelo y se seguirá con la vida teniendo una sensación de fortaleza. 

Por ello es importante que reconozcas cuando algo no anda bien o cuando de plano estás frente a una crisis. Después de identificarlo es importante valorar si estás pudiendo o no salir adelante con recursos propios; en caso de que no, es recomendable que pidas ayuda profesional con profesionales calificados. 


Las crisis empujan al cambio y los cambios pueden ser convenientes y estar ligados a la vida o por el contrario pueden ser dañinos.


Claudia Rodríguez Acosta es Licenciada en Psicología por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Psicoterapia General por la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Es docente a nivel medio y superior y ejerce psicoterapia psicoanalítica en consulta particular en Ciudad de México, así como por Skype para pacientes que residen en el extranjero.

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